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A muchos de nosotros la época de navidad nos hace sentir sentimientos encontrados, nostalgia, felicidad, recuerdos, añoranzas, y muchos otros, pero sobre todo es una buena ocasión para crear, sentir y vivir “tiempos felices”.

Hace poco tiempo me encontré con una foto mía y de mi hermana, la verdad es que yo estaba un poco horrorizada porque tenía varias libras de más, así que se la envié como para que viera la diferencia entre mi “yo” de ese entonces y mi “yo” de ahora y le pregunte “Qué te recuerda esta foto?”, a lo que ella me contestó ‘tiempos felices”. Para serle honesta, su pensamiento me hizo analizar que tan estéril era mi sentir.

Pensar en lo que me dijo de “tiempos felices” me elevó hacia otro universo, me hizo recordar lo feliz que me sentía al momento de la foto y lo simple que en ese momento entendía que era la vida.

Ciertamente ha pasado mucho tiempo, circunstancias, situaciones, problemas, cosas positivas, cosas negativas, desde que nos tomamos esa foto, y eso me hace pensar en la vida, lo frágil y efímera que es, la constancia de su cambio.

Cómo de un momento a otro la vida te cambia, te enfrenta, te reta, como para enseñarte que ella está a cargo, como para demostrarte que en realidad no tienes nada en tu control, como para hacerte despertar y entender que cada día es único y especial y que no somos dueños de nuestro destino, y es por esto que nos tenemos que hacer constructores de “tiempos felices”, mientras lo tengamos.

Construir ‘tiempos felices” alrededor de nosotros no tiene que ser algo planificado o elaborado, es a veces, es tan fácil como ver una película todos tirados en la cama en familia, o un cuento genial que solo ustedes se rieron a carcajadas, es tal vez un viaje especial o simplemente una historia repetida que valga la pena recordar.

Podemos perpetuar el pasado con nuestras vivencias y recuerdos, sin olvidarnos vivir el presente pero prolongando ese momento tan especial que pasamos con nuestros seres queridos, fotografías, videos, cartas, etc.

A veces estamos tan envueltos tratando de ver hacia el futuro o complicándonos con el presente que nos olvidamos de esos pequeños detalles, recuerdo que mi padre siempre decía que quería ver fotos de “esas que se tocan”, no le hacía caso pues las tenía en mi computadora, hasta que se me fue, ahora valoro cada foto, cada grabación, cada recuerdo que tengo de él.

Les digo que cuando se acostumbren a crear “tiempo felices”, nunca estos serán suficientes, no será suficiente haberle dicho lo que lo quería, o reírte con tu hijo de una tontería cuando era un niño, o abrazar a tus padres cuando pudiste, o compartir con una amiga en una ocasión especial.

Nos hacemos “adictos” a los tiempos felices, siempre nos parecerá que pudimos hacer más pero aunque sea un grato recuerdo al final le consolará, y no hablo de partida solo física del universo, hablo que todo cambia, tal vez ya los niños se vuelven grande, ya uno se casa o se va a vivir fuera del país o cambia de trabajo o de colegio.

Y no siempre se nos presenta la oportunidad de construir esos “tiempos felices”, porque como que cuando programamos nos podemos nerviosos, intensos, esperamos demasiado, en mi experiencia son esos momentos espontáneos que nos hace perpetuar un momento en nuestra vida, una canción cantada, una caída jocosa, y muchas cosas más.

Entonces le recomiendo que sea un verdadero “cazador de tiempos felices” y cuando se le presente trate de perpetuarlo en el momento, agárrelo, abráselo y guárdelo en una parte de su corazón que le aseguro que le llegará un momento que su recuerdo le caerá como dice mi poema favorito “…y el verso cae al alma como al pasto el rocío”.

¡Feliz Navidad!

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