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¡Yuupii, lo encontré! “El ingrediente faltante en la experiencia de compra”

En un blog anterior habíamos escrito las desafortunadas experiencias que algunas personas tienen al momento de comprar, sobretodo en relación al servicio que reciben. En ese blog habíamos expuesto, mas con ilusión que con miras de que se haga realidad, lo maravilloso que fuera tener un “asesor de compras” que nos llevara de la mano y nos ayudara en nuestra experiencia de compras.

Sucede que el tema lo tenía muy presente aun, pues recientemente mi cuñada había pasado por varias situaciones similares a las descritas en ese blog, en dos afamadas tiendas de Miami.

La primera fue en una famosa tienda de ropa interiores donde buscaba un perfume con un nombre muy francés y que la chica que la atendió, por demás la “experta” en perfumes, le dijo categóricamente que ese perfume no existía en su inventario, cual fuera la sorpresa de mi cunada cuando, toda ya desilusionada, al salir de la tienda se encuentra con el buscado perfume!, ¿la respuesta de la chica? “es que lo pronunció mal”. La otra experiencia similar le ocurrió buscando unos zapatos de perros para el frio, también la supuesta vendedora le asegura que no lo tiene, cuando para sorpresa de ambas, estaba en sus “narices”, esta vez la respuesta fue “seguramente llegó en la última compra”.

Así que se pueden imaginar el estado de ánimo mío y el de mi marido cuando nos tocó salir a comprar los útiles y uniformes escolares para nuestros hijos.

Luego de colas interminables, la cosa se empezó a arreglar cuando, pagando por unos uniformes, el amable jovencito nos recomendó un lugar para comprar los zapatos escolares. Lo que paso después es el motivo de este blog y una más que agradable sorpresa, por demás un halo de esperanzas e inspiración.

Llegamos al lugar, llenísimo, resignados, empezamos a buscar los zapatos, no pasaron ni dos minutos cuando una chica, con una gran sonrisa en el rostro, nos pregunta “¿Cómo le podemos ayudar?, incrédulos y más bien por decencia que por expectativas, le decimos “buscamos zapatos para el colegio de los niños”, a continuación compartimos con ustedes la experiencia.

Lo primero que hizo fue preguntarnos el nombre del colegio, luego buscó en un gran libro los “requisitos de zapatos” de ese colegio en específico. Es decir, investigo nuestras necesidades. Posteriormente, buscó un medidor de tallas, lo cual yo particularmente agradecí que me evitara la vergüenza de no saber las tallas de zapatos de mis hijos, luego de un largo verano de crecimiento.

Sin más, les busco a cada uno de ellos las opciones disponibles, no una sino varias, de acuerdos a los lineamentos del colegio. Hizo que cada uno se probaran ambos zapatos, que caminaran con ellos y luego exclamo “!Check!”, mi marido y yo, que ya estábamos sorprendidos se nos cayó literalmente la quijada, cuando vimos que al escuchar “check”, el dueño, no el supervisor o administrador, el dueño mismo, inspeccionó cautelosamente como le quedaban los zapatos a los niños, los analizó, tocó los pulgares, etc.. Perdón, ¿les he hablado del precio?, honestamente, estábamos tan maravillados que ninguno de los dos nos preguntamos por él.

Una vez decididos a comprar los zapatos, la chica pregunta por los tenis de deportes, que hasta el momento no habíamos decidido si lo íbamos a comprar o no, pero ella, al seguir explorando nuestras necesidades, nos hace caer en cuenta de que si, así que repite el mismo procedimiento.

Realmente fascinados, nos dirigimos a la caja a pagar, que tranquilos nos sentimos cuando vimos que esta simpática y entrenada vendedora se “aseguró” de que todos los zapatos comprados (ya cuatro pares) sean los que realmente corresponden en talla, estilo y derecho/izquierdo, ¿Cuántas veces ha llegado a la casa para darse cuenta de son zapatos dispares o no los mismos que ha comprado?, y finalmente, luego de haber salido de la tienda nos damos cuenta de que cada bolsa de zapatos contiene los de cada hijo, no que empacaron a lo loco, sino que tuvieron el detalle de “individualizar la compra”.

Estábamos tan placenteramente sorprendidos que hasta buscamos el blog que les comenté al inicio, “El elemento faltante en la experiencia de compras”, y fíjense la similitud:

  • “Me imagino entrar a la tienda y lo primero que veo es a una chica con una gran
    sonrisa”, CHECK;
  • “Me pregunta que busca?”, CHECK;
  • “La chica tiene pleno conocimiento del inventario de la tienda”, CHECK;
  • “Investiga mis necesidades”, CHECK;
  • “Me ofrece productos alternativos”, CHECK;
  • “Finalmente me lleva de la manos hasta comprar lo que quería”, CHECK;
  • “Una tienda que tenga una batería de bien entrenados vendedores” CHECK!

¿Entienden ahora nuestra sorpresa?, esta tienda es un ejemplo a seguir, la verdad que no me contuve de la emoción y me acerque al dueño y le expresé todo lo que les estoy relatando, le dije que lo iba a escribir para enviárselo, el nombre de la tienda se los doy una vez que me conceda una entrevista para averiguar su secreto, los cuales muchos comerciantes deberán de imitar, una tienda en un lugar más o menos conocido, pequeña, pero con un amplio servicio, con un gran mensaje para todos los que tenemos algo que vender, tal y como dice su propietario “29 años de servicios hablan por sí solo”.

Quédese atento a nuestro blog que se entere de todo lo que tiene que compartir este gran profesional con nosotros.

Por cierto, ¿precio?, ¡mucho más barato que en otras tiendas comerciales!

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