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Viviendo-la-trayectoria

 

Viviendo la trayectoria

“La recompensa se encuentra en la trayectoria”, dice un viejo proverbio chino.

Me encanta esta frase porque me toca muy profundo. Mi padre era un desarrollador inmobiliario y cada uno de los proyectos que creaba los vivía como si se hubieran hecho realidad, realizo muchos pero no todos. Lo que realmente me impactaba de él era la energía aplastante que ponía en cada uno de ellos. Me he animado a escribir este blog porque veo muchas veces como los seres humanos estamos tan deseosos de ver los resultados de nuestros proyectos que a veces nos olvidamos de vivirlos.

A veces, estamos envueltos en el pasado, lo que éramos, lo que sentíamos, lo que experimentábamos y de ahí nos vamos hacia el futuro, lo que queremos ser, lo que soñamos, la forma en que nos sentiríamos “si tan solo pudiéramos….”, y nos olvidamos de vivir el presente, el ahora, lo que somos, lo que estamos logrando, viviendo.

He conocido personas que viven en el pasado y añoran lo que un día fueron olvidándose de que, en su momento, también se sentían tristes y desdichados por lo que eran. Por arte de magia esos sentimientos se les olvidan y cuando empiezan a lograr sus objetivos entonces le dan nostalgia sus antiguas realidades. También he conocido personas que viven en el futuro, “cuando logre esto”, “cuando mi vida cambie”, “tal vez este no es mi momento”, “fuera feliz si…”, son positivos futuristas.

Pero las personas que más he admirado y más felices que conozco son las que han sabido construir desde su pasado, su presente y siempre han mirado hacia el futuro, como un ideal, como un sueño, pero sin sacrificar el presente, las que han sido capaces de “vivir la trayectoria”. Cuando nos referimos a “vivir la trayectoria” nos referimos a ese estado emocional cautivamente, energético y hasta contagioso que viven algunas personas.  Esas personas que se lo disfrutan todo, tanto sus éxitos como sus fracasos, porque todo lo ven como un proceso de aprendizaje.

Disfrutar la trayectoria me recuerda a las personas que tenemos hijos, no creo que ningún padre quisiera perderse cada paso y avance que haga su hijo. Cada padre quiere estar presente en el momento en que nace, sus primeras palabras, ver con gracia como van evolucionando, creciendo, aprendiendo y naturalmente que piensan en su futuro, pero lo hacen exactamente en eso, en su futuro.  Ningún padre le dirá que quisiera que su niño fuera un adolecente sin pasar por la niñez ni que fuera un adulto sin pasar por la adolescencia.

Y sin embargo, en nuestras vidas muchos queremos esto, no ir paso a paso, construyendo nuestras vidas, elaborando y trabajando nuestros objetivos, sino que queremos “llegar”, estar ahí donde nos imaginábamos, rápidamente, si pudiéramos tomar un helicóptero del tiempo estoy segura que muchos lo hiciéramos.

Como bien dice la biblia, “cada día trae su propio afán”, entonces les pregunto, ¿para qué mortificarnos con el pasado si ya pasó?, y ¿para qué preocuparnos por el futuro si no ha llegado?, las cosas cambian de un momento a otro sin pensarlo. ¿No es mejor aprender de nuestro pasado para construir un mejor futuro y de paso pasárnosla bien?

Que gran energía creamos cuando aprendemos a vivir la trayectoria, el presente.  La vida se construye día a día, paso a paso, que gran satisfacción nos da el ver cada avance de nuestro objetivo, cada logro, que gran aprendizaje tenemos cuando nos equivocamos.

Hagamos de nuestro proyecto un hobby, una aventura, disfrutemos cada uno de sus pasos porque al final todos serán parte de nuestra historia. Hoy le invitamos a reconocer que en la trayectoria es que esta la recompensa, lo logremos o no, gozar todas las etapas de nuestros objetivos, vivir, sentir, emocionarnos. Qué triste son las personas carentes de un objetivo porque irán por el mundo pasándole los minutos, las horas, los días, la vida.  Que larga se hace la vida sin experiencias, sin vivencias, y al final todo lo que hemos logrado solo nos queda a nosotros mismos porque todo el mundo olvida las luchas y desesperaciones que pasamos, al final, lo único que nos queda es el recorrido de lo vivido, porque nuestras vidas solo es nuestra y de nadie más.

Es por esto que tenemos que enfocarnos en vivir y sentir en el presente, porque ayer se fue y tal vez el mañana nunca llegue.

¡El hoy, el ahora, es lo único que nos queda para llenar nuestras vidas, disfrútelo, gócelo, pero jamás, jamás, lo desperdicie!  

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